Sábado, 19 de Mayo del 2012 |
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se hacía necesario restañar las heridas morales y materiales emergentes de este conflicto, los anhelos de paz que vivió el planeta, determinaron la urgencia de crear un alto organismo internacional que solucione integralmente los problemas conflictivos de circulación en el espacio aéreo durante los vuelos y se establezca un control estandarizado, racional y seguro de los mismos. En fecha 7 de Diciembre de 1944, en la ciudad de Chicago USA, numerosos países suscribieron el Convenio Sobre Aviación Civil Internacional.
Nuestro país es signatario del mismo. Hasta el 3 de noviembre de 1995 se adhirieron 185 países, prácticamente la totalidad de las naciones del mundo.
Considerando que el desarrollo futuro de la aviación civil internacional puede contribuir poderosamente a crear y a preservar la amistad y el entendimiento entre las naciones y los pueblos del mundo, mientras que el abuso de la misma puede llegar a constituir una amenaza a la seguridad general;
Que es deseable evitar toda disensión entre las naciones y los pueblos y "promover entre ellos la cooperación de la que depende la paz del mundo;
Por consiguiente los gobiernos que suscriben, habiendo convenido en ciertos principios y arreglos, a fin de que la aviación civil internacional pueda "desarrollarse de manera segura y ordenada y de que los servicios "internacionales de transporte aéreo puedan establecerse sobre una base de "igualdad de oportunidades y realizarse de modo sano y económico, han "concluido a estos fines el presente Convenio".
El Convenio en su Primera Parte, establece los principios generales de su aplicación; tipifica las características de los vuelos sobre los territorios de los Estado Contratantes; las nacionalidades y las marcas de matrículas que deben ostentar las aeronaves; las medidas para facilitar la navegación aérea; las condiciones que deben cumplirse con relación a las aeronaves y recomienda las normas y métodos internacionales que deben servir de base en las reglamentaciones particulares que adopte cada Estado, en función a sus especiales características físicas y políticas. Se obligaron también a establecer un intercambio de información y notificaciones entre Estados, que asegure que todos ellos conocieran de antemano las variaciones operativas que establezcan sus normas en particular.
En su Segunda Parte, el Convenio, crea la Organización de Aviación Civil Internacional "OACI", institución que tiene como objetivos principales desarrollar los principios y técnicas de la navegación aérea internacional y fomentar la organización y desenvolvimiento seguro y eficiente del transporte aéreo internacional para:
Lograr el desarrollo seguro y ordenado de la aviación civil en todo el mundo;
Estimular las técnicas de diseño y manejo de aeronaves para fines pacíficos;
Estimular el desarrollo de aerovías, aeropuertos e instalaciones y servicios de navegación aérea para la aviación civil;
Satisfacer las necesidades de los pueblos del mundo respecto a un transporte aéreo seguro, regular, eficaz y económico;
Evitar el despilfarro económico producido por una competencia excesiva;
Asegurar que se respeten plenamente los derechos de los Estados contratantes y que cada Estado contratante tenga oportunidad equitativa de explotar empresas de transporte aéreo internacional;
Evitar la discriminación entre Estados contratantes;
Promover la seguridad de vuelo en la navegación aérea;
Promover, en general, el desarrollo de la aeronáutica civil en todos sus aspectos.
La sede principal de la OACI se encuentra en la ciudad de Montreal (CANADÁ). Cuenta con oficinas regionales ubicadas estratégicamente en los Continentes. Para Sudamérica ha establecido su oficina Regional en la ciudad de Lima (Perú).
La OACI ejecuta diversos programas de asesoramiento y asistencia técnica en forma permanente a los Estados que lo solicitan.
Ha sido decisivo el papel desempeñado por la oficina Regional de la OACI de Lima a cargo del ingeniero boliviano señor Edgar Pol Paccieri, en la creación de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (AASANA), recomendando planes que arrancaron desde cuando el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), tenía a su cargo el suministro de servicios aeroportuarios y de control del tráfico aéreo. Asistió en la formación de profesionales bolivianos capacitándolos para tomar a su cargo los servicios, una vez éstos fueran atendidos por la nueva entidad administradora a crearse. Sostuvo permanentemente en Bolivia su grupo asesor de alto nivel que participó también en las demás disciplinas del transporte aéreo, legislación aeronáutica, acuerdos bilaterales y otros.